La seguimos lo más discretamente que pudimos. La labor de los detectives se centra, la mayor de las veces, en querer ver sin ser vistos pero hemos de reconocer que ella, la Nereida más bella de toda la ciudad de A Coruña, sabía de nuestros pasos perseguidores. Dejó que nos acercáramos lo suficiente y a punto de tocarla, se sumergió en el proceloso mar para perderse en el infinito del Atlántico.
Pilar Pérez Subías inmortalizó un pedacito de leyenda en el final del paseo marítimo. Cerca del Portiño, desde donde contemplarás la inmensidad del mar, se erige una de las cincuentas nereidas que salvaguardan nuestro litoral si bien la muerte siempre respira acechante en cada uno de sus acantilados.





